viernes, 26 de septiembre de 2008

¿EL CAMBIO?

En el año 2000 paso lo impensable, Vicente Fox término con 70 años de gobiernos pristas a nivel nacional, su triunfo se puede deber a muchas cosas, pero de algo que si puedo estar seguro, es que de entre tantas cosas por las que gano, se encontraba engendrado entre la población un anhelo de cambio, elemento que sin duda contribuyo a su victoria, aunado a que fue una cosa que pregono durante toda su campaña, incluso diría que esta esperanza de cambio por parte de la población fue el factor decisivo para la victoria de Fox, pero el veredicto del tiempo determino que dicho cambio jamás se produjo y a la fecha se divisa distante pues no hay indicios de que la política actual escape del comportamiento habitual de sus antecesores.

El cambio de mando es algo indispensable para el progreso y el desarrollo de cualquier nación del mundo, pero el problema con el cambio radica en que es un concepto mal entendido por la población en general, ya que suponen que el cambio se da cuando un partido opositor vence al que ostenta el poder en ese momento, creen que el cambio es la rotación de burócratas dentro de un puesto o peor aun imaginan que el cambio se genera cuando una “supuesta ideología” se impone sobre otra para manejar las riendas del poder; pero no, eso no es el cambio, el cambio solo puede darse en los modos de actuar y las formas de pensar, en el proceso, por así decirlo “el verdadero y único cambio solo se puede encontrar en las estructuras profundas de conductas y pensamientos de nuestros gobernantes”, ya que mismos procesos llevan a mismos resultados, de tal suerte que aunque el partido o nombre del político en el puesto cambie, en realidad no se genera ningún cambio pues lo que se da es un movimiento simbólico, ya que todos provienen del mismo proceso, de las mismas formas de hacer las cosas, de las mismas ideas, de las mismas escuelas, de las mismas formas de pensar, es lo mismo que se encuentre en el poder PRI, PAN, PRD o cualquier otro, si todos son el mismo resultado que repite de forma mecánica el mismo sistema de política, viciado de practicas paternalistas, amiguitas, clientelitas, populistas, favorititas, etc.

Todo lo anterior lo digo a razón de mi querido compadre Muriño y su deplorable actuación en el gobierno, que es exactamente la misma telenovela mexicana solo que con distinto galán, villano y princesa, ya que su relación con Felipe Calderón ha sido la misma historia proteccionista viciada de favoritismo que da un presidente a su próximo sucesor, no me importa si este sujeto es mexicano o no, no me interesa saber que pertenece a cierto partido político, como de igual forma su edad me importa un bledo, lo que realmente interesa es que este engendro viene a denotar que la política mexicana sigue siendo la misma que hace mas de 70 años y que la estirpe de jóvenes políticos de la que tanto se engrandecen los medios de comunicación, los partidos políticos, las empresas, algunos sectores de la sociedad e inclusive hasta algunos “intelectuales” no son mas que una falacia de cambio creada para engañar y manipular a la nueva orden de mexicanos, ya que al fin y al cabo todos estos jóvenes han sido creados por las mismas personas de la vieja guardia, de los mismos dinosaurios de la política mexicana, si, de esos que trajeron el institucionalismo al país, de esos que arruinaron la educación publica, de esos que solo velan por sus intereses, de esos que cargan con un alto grado de responsabilidad sobre la mediocre situación del país, de esos que fomentaron la corrupción, de esos políticos retrogradas de la vieja orden es de donde emana nuestros nuevos políticos, que pueden ser todo menos políticos, y solo para prueba ahí tenemos a nuestro querido Muriño que no hace otra cosa que repetir los mismos patrones de mediocridad e ineficiencia que sus creadores.

No debemos confundirnos, que cambie el partido en el poder o cierta persona en un puesto no implica ningún cambio, pues al provenir del mismo proceso es obvio que obtengamos el mismo resultado, el verdadero cambio político implica un nuevo proceso, la modificación radical en la creación del pensamiento, de las actitudes, de las aptitudes, de los “valores”, de las forma de actuar y ser de nuestros políticos, por que de no modificarse el proceso de creación se cae en cambios simbólicos, es lo mismo si esta uno u otro, si es joven o viejo, católico o ateo, feo o guapo, con licenciatura o sin ella, por que al fin y al cabo continúan comportando se de la misma manera, pues son adoctrinados en la misma escuela de la actual seudo-política mexicana, de continuar permitiendo que los supuestos políticos actuales apadrinen a los potencialmente nuevos continuara la espiral de ineptitud, hay que erradicar los sistemas existentes para crear nuevos, utilizar nuevos procesos de formación política para crear realmente una nueva generación de políticos alejados completamente de la seudo-política mexicana, por que solo así se lograra ese cambio tan anhelado y necesario para el avance de nuestro país.