viernes, 19 de septiembre de 2008

NUESTRO PETROLEO II

La reforma energética presentada por el presidente constitucional Felipe Calderón, lo único que ha hecho hasta nuestros días es fungir como la gota que derramo el vaso, ya que saco a flote todas las discrepancias, problemas, conflictos y rupturas que existen en nuestro país.

Para empezar se debe hacer énfasis en que dicha reforma energética no tiene nada de energética, pues solo va dirigida a la industria del petróleo, a PEMEX, dejando de lado todas las demás fuentes productoras de energía, pero lo interesante no es el contenido de la reforma, sino los efectos que provoco en la sociedad mexicana la osadía de tocar a nuestra diosa. La toma del congreso fue un acto totalmente satanizado, la resistencia social pacifica convocada por nuestro “Presidente Legitimo” fue totalmente ridiculizada, la propuesta energética ha sido tachada de anticonstitucional, anticardenista y antirrevolucionaria, y a todo este argüende propio de mercado los mexicanos continuamos en la incertidumbre y la miseria.

Yo no me opongo a la apertura de PEMEX al capital privado, a lo que me opongo es a que esta empresa siga sirviendo solo a unos pocos, es lo mismo si PEMEX esta supeditada a un sindicato, a un partido político, al gobierno, a una empresa ya sea nacional o extranjera, no importa quien explote los recursos nacionales, lo que importa es que los beneficios obtenidos de dicha explotación beneficien a las mayorías, especialmente a las mas rezagadas, pero no de una forma paternalista manejada bajo subsidios, obsequios o fiestas como hasta ahora, sino de una forma objetiva, que estos recursos sirvan para generar un ambiente de igualdad social en donde todos los mexicanos contemos con la misma plataforma para partir hacia nuestro desarrollo personal. Que PEMEX realmente sea utilizada para el beneficio social y no como hasta ahora solo al servicio de unos cuantos, por que eso es lo que realmente anhela la sociedad mexicana, y para prueba de eso ahí tenemos a mi amigo “el pegis” al que han satanizado de fascista, retrograda, golpista, demagogo y demás adjetivos ofensivos en contra de su persona, todo esto por su gran capacidad emanada de su carisma para convocar masas, su gran astucia logística para realizar plantones por tiempo indeterminado en las principales avenidas de la ciudad, por regalar tortas y refrescos a las adelitas con tal de que luchen en su resistencia social pacifica, pero a todos estos actos tan satanizados, yo siempre he dicho que si existen es por alguna razón, y es a esta razón a la que hay que prestar atención, no hay que hacerle caso al energúmeno que se planta en una tarima a parafrasear en medio de un Zócalo lleno de gente pobre y miserable, no, a lo que debemos prestar atención es a toda esa gente que esta allí debajo, que es la razón de que este sujeto exista, yo no creo que se puedan acarrear diez mil personas tan fácil como si se tratara de cerdos o gallinas, no, si esta gente esta allí es por algo, es por que son pobres y miserables que encuentran en esta sujeto una esperanza de igualdad y respeto, a esta gente que esta allí abajo es a la que hay que prestar atención, por que no es otra cosa que la pequeña manifestación de la monstruosa desigualdad en la que vive nuestro país, no es otra cosa que la antesala de los cuarenta millones de pobres y cincuenta millones de miserables que habitan nuestro país, es en esa gente donde se debe prestar atención, es esa miseria y desigualdad la que se debe repudiar, pues pareciera que en esta país habitan dos razas tal como decía Flores Magón la de los ricos y la de los pobres, no hay punto medio entre estos dos extremos, por un lado hay quienes tienen todo en exceso y en el otro los que en absoluto carecen de todo, es en este punto donde se deben realizar las reformas, pero al parecer nuestros gobernantes prefieren despilfarrar su tiempo y nuestros recursos en un combate ridículo de dimes y diretes, tal y como a sido con la reforma petrolera o cualquier otra, por que lo único que hacen es rebuscar una y otra ves el tema, velando cada bando por sus intereses, esperando como siempre la oportunidad para sacar la mejor partida a su favor, olvidando como siempre el cumplimiento de sus obligaciones, por que si PEMEX esta mal es por la ineptitud y corrupción de su dirigentes, si el pueblo esta mal no puede ser por otra cosa que no sea la prepotencia, egolatría, hedonismo y demás adjetivos que califiquen la lastimera actuación de los que ostentan el mando del Estado, pues son ellos los culpables de la mísera situación nacional.

El debate sobre PEMEX no debe enfocarse a quien explotara sus recursos, sino a como se van a explotar y a quien van a beneficiar, reformas grilleras hechas a la ligera no sirven de nada, México necesita un desarrollo económico y social, pero la diosa nunca podrá hacerlo, pues comprende solo una parte del capital nacional, aunado a que excluye políticas sociales, el desarrollo solo se lograra mediante la erradicación de los sistemas, conductas y “pensamientos” actuales, a través de cambios que revolucionen el funcionamiento de las instituciones, por que hay que erradicar el problema de raíz, los cambios superficiales son igual a nada, así que es indispensable empezar a modificar las cosas de fondo, eliminar lo que no sirve y optimizar lo que es funcional, pues esta en nuestras manos el destino de la nación, esperar la solución a nuestros problemas de aquellos que no pueden ver mas allá de su beneficio es un absurdo. Las naciones crecen y se desarrollan no por la grandeza de sus gobernantes, sino por la grandeza de sus habitantes, una gran población libre y pensante es propia de un gran país, ahora cabe preguntarnos ¿Si queremos continuar embaucados en el dogma del petróleo y otros cuentos maravillosos? O ¿Empezamos a actuar para cambiar de fondo la situación de nuestro país?